Contaminación Lumínica

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🔴 Definición de Contaminación Lumínica

La contaminación lumínica es un fenómeno propio de las sociedades modernas y de los lugares fuertemente desarrollados.

Encontrar una definición puede resultar complejo, ya que dependiendo del hecho ante el que nos encontremos, podemos hablar de un tipo de contaminación lumínica u otra. Podemos dar como definición válida todo tipo de degradación en las condiciones ambientales de visibilidad producidas por la luz artificial.

La contaminación lumínica es básicamente la imposibilidad de observar el cielo nocturno con total percepción debido al abuso de la luz exterior. Se trata de un fenómeno aplicable a cualquier población, aunque con diversas diferencias. No tiene la misma intensidad la contaminación lumínica de un pueblo pequeño que el de una gran capital.

La contaminación lumínica impide observar nítidamente los astros en una noche sin luna, ya que el resplandor producido por el alumbrado público, el tráfico e incluso el de los comercios, ciega al observador de esa posibilidad. Esta incapacidad de ver el cielo en su plena magnitud va desapareciendo a medida que nos alejamos de esos focos de emisión. 

Aquí tienes un video explicativo sobre la contaminación lumínica donde puedes conocer un poco más de ella:

🔴 Causas de Contaminación Lumínica

La contaminación lumínica está producida por diversos elementos, entre los que podemos destacar como ejemplos:

El alumbrado público

Es más contaminante cuanta más luz emite en dirección superior. Por ejemplo, una farola en forma de globo emite más contaminación lumínica que una que proyecte la luz solamente al suelo.

Por eso poco a poco hemos visto cómo cada vez se utilizan más farolas con luz apuntando al suelo y de colores más cálidos para evitar tanto resplandor.

Eventos multitudinarios

Las celebraciones deportivas o espectáculos musicales al aire libre impiden observar el cielo de noche con claridad. La potencia de los focos es muy elevada, a lo que se suele unir el empleo de cañones de luz.

Sin duda, si estás cerca de un evento puedes ver la luz que emite fuera del recinto que en muchas ocasiones tiene un alcance muy grande.

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Los luminosos publicitarios contaminan el cielo de manera poderosa, de tal manera que no es posible realizar una visión de los cuerpos celestes si nos encontramos bajo su influencia. Además, el uso de diferentes colores añade más problemática.

Luminarias de superficie

Las empleadas para iluminar murallas, trozos de muro o edificios, proyectan su potencia luminosa hacia arriba, impidiendo la observación nocturna.

Es evidente que son efectos visuales muy llamativos, pero eso hace que se cree mayor luminosidad dentro de la ciudad o pueblo si cabe.

Instalaciones aeroportuarias o centros comerciales

Suelen ser zonas con una iluminación potente, para evitar cualquier problema de seguridad del avión y por tanto agresiva con el entorno.

🔴 Consecuencias de la contaminación lumínica

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Lejos de lo que pueda parecer, la contaminación lumínica es un problema que nos afecta más de lo que creemos. Tiene unas consecuencias claras, entre las que podemos resaltar:

  • Constituye un desperdicio energético. Las zonas sobreiluminadas no hacen más que generar gases de efecto invernadero en su producción y esto implica que se desperdicia energía que en muchas ocasiones no tiene ningún sentido real.
  • Perdemos la posibilidad de observar el cielo tal y como es, impidiendo distinguir los astros y observar constelaciones. Parece algo menor, pero sin duda es una de las formas de tranquilizar a las personas más agradables. Sino puedes irte en mitad del campo a observar las estrellas y dime si no se crea una sensación de paz en tu cuerpo.
  • Produce un impacto negativo sobre el paisaje, ya que, al estar el entorno tan iluminado, este se desvirtúa.
  • Afecta a la salud de animales y personas. Porque en muchas ocasiones, esta luz exterior entra en nuestros cuartos mientras estamos dormidos y afecta a nuestra capacidad de descanso mientras dormimos.

Sin duda, es un tipo de contaminación muy infravalorada, ya que es más lesiva de lo que creemos y sin embargo no se le da la relevancia suficiente, como pasa con la contaminación acústica.

🔴 Normativa sobre este tipo de contaminación

La legislación sobre la contaminación lumínica atiende a criterios de tipo científico. Trata de ofrecer el menor tipo de impacto en el entorno sin perder la luminosidad que requieren las poblaciones. Cabe recordar que la iluminación es un factor de seguridad y de orden público, por lo tanto es necesaria. La cuestión es no sobreiluminar los exteriores, ya que esta tienen efectos de diversa índole.

Sin embargo, las recomendaciones sobre cómo alumbrar un entorno exterior no suelen ser cumplida por los ayuntamientos. Existe una tendencia generalizada a emplear luces de color amarillo-naranja, que posee un alto índice contaminante. 

Lo correcto es, siempre según criterio científico, emplear luz de color blanco, que contamina menos y es incluso más barata de producir. De igual manera, siempre es recomendable utilizar fuentes de iluminación más respetuosas, económicas y duraderas. La iluminación tipo LED parece estar tomando parte en este empeño. 

Proteger normativamente algunos espacios naturales ha de ser una tarea de las instituciones para conservar unos cielos limpios.

🔴 Consecuencia en los animales de la contaminación lumínica

La contaminación lumínica no tiene solo un impacto sobre los cielos nocturnos. Personas y animales pueden verse afectados por este tipo de radiación continua.

Para comenzar, en algunos animales no habituados o domésticos, la contaminación lumínica altera los ciclos circadianos, así como los periodos de vigilia y descanso. En plantas puede producirse un efecto similar, ya que no realizan las mismas funciones con luz que sin ella.

Puede producir de igual forma desorientación, deslumbramientos o incluso que los animales se acerquen a zonas habitadas. Es habitual el caso de jabalíes que bajan a lugares poblados ya no solo en búsqueda de alimentos, sino atraídos por las luces. La contaminación lumínica, lejos de parecer un problema menor, lo es de primer orden.

Poner freno a la contaminación lumínica es un asunto sobre el que el ciudadano de a pie no puede hacer demasiado, pero que puede combatir ahorrando energía en casa.

Apagar las luces cuando no sea necesario, hacer buen uso y aprovechar la luz natural, así como reclamar a las instituciones y ayuntamientos un comportamiento responsable en cuanto al uso de la luz, son las armas que han de usarse para conseguir unos cielos limpios y libres de contaminación lumínica.

Aquí puedes ver otro video sobre este tipo de contaminación: